miércoles, 8 de diciembre de 2010

Hipólito Triat, padre de la cultura física

Hipólito Triat, nació en 1813 en el seno de una familia numerosa de clase media acomodada del Sureste Francés, exactamente en Saint Chaptes una pequeña localidad cerca de Nimes (Francia) de 1.184 habitantes, siendo bautizado con el nombre de Antoine Hyppolitte Trilhac según el acta de nacimiento (1812) e inscripción en el Libro de Registro de la Orden de los Jesuitas.

Su vida fue un verdadero romance, pues conoció las mayores alegrías y los peores sufrimientos, la más alta fortuna y la más lamentable miseria.
A la edad de cuatro años, fue secuestrado por una compañía de bohemios gitanos, con ellos recorrió trabajando en un circo volante: Italia, Austria, Francia y España, siendo en este último país donde se produjo un acontecimiento que tuvo una influencia capital en su vida. Con 15 años, Triat hacía un número en la compañía, que combinaba la fuerza y el equilibrio, consistente en soportar sobre sus hombros y brazos a un total de cinco hombres que formaban un espectacular número circense, esto nos da la idea de la fuerza y el valor del que hacía gala el muchacho, valor que empleó en salvar la vida de una gran dama aristocrática de origen portugués y casada con un noble de Burgos que gozaba de una muy pero muy desahogada posición económica; La dama se llamaba la Señora de Montsento, quien dando un paseo por la ciudad en su coche de caballos, éstos al desbocarse de forma brusca, fueron detenidos por el joven Triat quien en un acto de valentía se coloca delante de los equinos y logra detenerlos rompiéndose una pierna y salvando a la vez la vida de la mencionada señora, quien en señal de gratitud pidió a los zíngaros que les confiara la educación y la asistencia sanitaria del joven. En esta fecha, es decir, en 1828, el joven Hipólito ingresa en el colegio de los Padres Jesuitas de Burgos, en donde allí recibe una cuidada educación, siendo instruido en las letras y también en las ciencias, leyendo obras en griego, latín y diversos tratados sobre ciencias naturales.
Aunque efectivamente, es cierto que hubo dudas acerca de la veracidad de si Triat se educó o no en España (para ser más exactos en Burgos), pues algunos estudiosos (ya fallecidos) de su obra, llegaron a plantear que su vida transcurrió en la pequeña localidad francesa de Bourges, que por la similitud de ambos nombres ponía entredicho de que se tratara del Burgos español, llegándose a cuestionar tal información; el caso es, que en la pequeña Bourges francesa, en aquella época no había existencia alguna de Jesuitas, por lo cual mi investigación apuntaba más hacia la ciudad de Burgos española, por lo que pude llegar a saber que en el año 1814 el Papa Clemente XIV restaura la Compañía, y en 1816 el Rey Fernando VII la autoriza en España, volviendo los Jesuitas que fueron expulsados en 1767 (la mayor parte muy viejos que vienen del destierro) a buen número de sus antiguos colegios y casas, estableciéndose entonces dieciséis comunidades en casas y colegios devueltas por la Junta de Restablecimiento, que como era lógico se dedicaron a la educación de la juventud. Uno de esos colegios es el de los Jesuitas de Burgos, hoy en día en perfecto estado de conservación, dedicado por una parte a parroquia y por otra, a usos múltiples.
Triat, que como dijimos antes, recibió una cuidada educación, tenía por costumbre acudir cuatro horas diarias a la biblioteca del colegio, en la cual se pasaba el tiempo estudiando y leyendo libros de ciencias. En éstos textos de carácter variado encontró uno que marcó totalmente su vida, se trataba de un ejemplar del "Arte Gimnástica" un valiosísimo tratado sobre sistemática y fisiología muscular escrito por el prestigioso autor italiano Gerónimo Mercuarialis, libro que como dije antes marcó totalmente su vida pues en él descubrió su verdadera pasión por el ejercicio y la cultura física, ya que el libro explicaba los músculos, su origen, su inserción, el tipo de movimiento que podían realizar, etc, de manera que Triat empezó a diseñar programas y ejercicios encaminados al fortalecimiento de los mismos, creando su propio método, método que heredó Edmond Desbonnet de Francia y éste pasó a sus discípulos Marcel Rouet también de Francia y al profesor Gustavo Buesa de España, continuando a través de éste a sus discípulos Lucio Doncel y este humilde servidor
Pero en 1834 y ya con veintiún años, se produce una nueva supresión de la Compañía tras los trágicos incidentes de la Revolución ("envenenamiento de las fuentes"), además se añade la Desamortización deMendizábal con el decreto de suspensión de Ordenes Religiosas y se produce la dispersión absoluta, lo que lleva al joven Triat con un tal Consuelo (español por cierto) del que no se sabe absolutamente nada, ni siquiera el profesor Buesa (hombre documentadísimo y de grandes conocimientos ya fallecido), a montar un espectáculo en el que incluía unas demostraciones de fuerza y del poderío de sus músculos a través de poses musculares, que al parecer era la primera vez que una persona se mostraba así en estos espectáculos, y con el cual obtuvo un gran éxito en diversos países de Europa, y con cuyos ingresos abrió una escuela de cultura física en Bruxelas que mantuvo allí entre 1840 y 1849.
Precisamente es aquí en Bruxelas donde funda en el número 7 de la calle Ligne, su primer gimnasio, el cual era frecuentado por muchos ciudadanos de todas las edades y condición social.
En 1849 se trasladó a París y allí fundó otro gimnasio en el número 55 de la Avenida Montaigne. Este gimnasio fué sin discusión, el más impresionante que nunca había existido en Francia y como no, en Europa. Tenía una longitud de 40 metros y un ancho de 21 m., por 10 metros de alto. Al igual que el anterior era una instalación muy frecuentada, pero en este caso por la más alta sociedad del Imperio, incluso el mismo Emperador fue alumno de Triat durante mucho tiempo. El gimnasio que tenía unos pasillos laterales y unos grandes balcones que lo rodeaban, era muy visitado también por cientos de personas de ambos sexos que acudían a ver las sesiones de entrenamiento de sus alumnos, cosa que hacía que días después pasasen de pasivos espectadores a activos practicantes.
Todos sus alumnos iban uniformados con una camiseta ceñida de color sangre de buey, así como el propio maestro dirigía los ejercicios vestido con un pomposo traje de la época con una túnica larga, botas altas y un sombrero español adornado con una ostentosa pluma.
Con la llegada de la guerra y habiendo prestado su inmenso gimnasio para reuniones de carácter político, éste se le expropia y, Triat es arrestado e ingresado durante algún tiempo en la cárcel. A la salida de la misma retornó de nuevo a su vida profesional fundando otro gimnasio más pequeño, pero más bonito y superiormente equipado en el número 22 de la calle Bouloi, pero los negocios decaían y con la crisis muchos se veían obligados a cerrar, abandonando definitivamente su escuela en 1879, muriendo dos años más tarde en 1881 en la más triste miseria.
La característica esencial de su método, es que por primera vez se ve aparecer el empleo de las pesas, en concreto las de forma esférica que el mismo produjo en varios tamaños. Triat no mandaba hacer ejercicios a manos libres a sus alumnos, la mayoría de los ejercicios se hacían con pequeñas mancuernas o barras con esferas de 6 kg. Fue ello la gran novedad de su sistema, y uno se queda confundido cuando piensa que ha sido necesario esperar más de medio siglo para volver a emplear este método con el que Triat había demostrado toda su eficacia.

Triat para cada alumno tenía programados ejercicios diferentes, que eran aplicados según la categoría o condición física de sus alumnos, que entrenaban entonces al mismo tiempo. Clases para niños, para señoras, muchachos jóvenes y para los hombres ya formados los dividía en dos categorías: los delgados y los obesos. Hay que mencionar que Triat se mostraba particularmente exigente con los obesos. La sesión a la que los sometía era terriblemente dura. Trabajaban con el torso cubierto con una gruesa camiseta de lana y terminaban literalmente chorreando de sudor. Al finalizar pasaban por la ducha a chorro. Se calcula que las barrigas que Triat redujo en el segundo imperio fueron incalculables.

Hombre de grandes ideales y ambición, su sueño era convertirse en un gran profesor de cultura física y poder transmitir así su experiencia y sus conocimientos, para mentalizar a todos del valor del cuidado del cuerpo.


Artículo escrito por Tomás Abeigón.

4 comentarios:

  1. Wow, ahora que leo esto veo que Triat fue un grande! es una real pena como terminó sus días, similar a Milo de Crotona, quien despues de realizar hazañas epicas termino muriendo de la manera mas humillante :S

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  2. Buenas tardes:

    Es una lástima que se hayan olvidado de poner el nombre de la persona que realmente escribió este laborioso artículo, que a decir verdad, soy yo.

    ____ Tomás ABEIGÓN _______________

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  3. Gracias por poner al final del artículo el nombre del autor del mismo.

    ___ Tomás ABEIGÓN __________________

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  4. Que interesante este articulo,sobre,Hipólito Triat, padre de la cultura física,de los verdaderos fisicoculturistas,tales como el mejor fisicoculturista de toda la historia, Steve Reeves,que los musculos eran creados a base de ejercicios constantes,y no como los de ahora que son a base de anabolicos y esteroides,los cuales son perjudiciales a la salud y son musculos hinchados como de hule,,felicito a la persona que escribio este articulo tan interesante.

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